Pablo Alonso, técnico del equipo abulense, espera «la misma fuerza» de los suyos para una fase en la que el gran objetivo es «ser fuertes en casa y dar alguna sorpresa lejos del Carlos Sastre»
«Diez auténticas finales». Ése es el mensaje que en estos momentos maneja el vestuario del Fontedoso Carrefour El Bulevar y en especial su técnico, Pablo Alonso, ante el inicio de la segunda fase de la temporada y con el primer encuentro de la serie, ante el ADT Tarragona, a la vuelta de la esquina (sábado 20 a las 19,00 horas).
Con un inicio de la semana en el que ha tenido a su disposición a todos los hombres de la plantilla, y sólo con Sergio Alonso con pequeños problemas derivados de un catarro, Pablo Alonso ve a los suyos «moralmente bien» después de una última fase del campeonato en el que «la dinámica y las sensaciones no han sido malas».
Sabe que buena parte de las opciones de salir triunfante en esta lucha por evitar el descenso pasa por «ganar en casa». A priori sumando los encuentros de casa no deberían existir problemas para evitar el descenso, pero los objetivos dentro del vestuario verderón van más allá: «queremos cambiar la dinámica de ganar fuera de casa». Esta temporada el equipo abulense tiene una asignatura pendiente lejos del Carlos Sastre y Pablo Alonso entiende que «junto a ser fuertes en casa, fuera debemos ser capaces de sumar alguna victoria».
Para ello considera primordial que el equipo mantenga «la misma fuerza que ha mostrado en la segunda parte de la competición». Mejor armados en defensa y con más opciones en ataque que deben ser capaces de plasmar correctamente sobre la cancha, los verderones afrontan una fase «extraña, pero así es el sistema de competición y ya no vale lamentarse».
Por ello ya trabaja el equipo en el encuentro ante el ADT Tarragona. «No podemos distraernos en otras cosas, lo primero es el partido del sábado» advierte el técnico, que sabe que el equipo inicia una liga «que será muy igualada y en la que todos los conjuntos tienen calidad», si bien no se le escapa el hecho de que los equipos que han caído desde el grupo A cuentan con dos partidos disputados más que los del grupo B, un hándicap a la hora de hacer cálculos y cuentas sobre la salvación de los abulenses.