El Básquet Coruña arranca la segunda vuelta con una victoria cómoda ante el colista, en la que destacó la gran labor de grupo de un equipo que cada día va a más.
Recibir al colista en Riazor entrañaba un riesgo doble para el Leyma Básquet Coruña a la vuelta de su descanso tras el fin de la primera vuelta. El ADT Tarragona llegó a la Polideportiva con un balance de 2-8, pero con una clara progresión en los últimos partidos. Y otro factor, quizá menos objetivo aunque igual de influyente en un deporte como éste, es que Riazor sólo había presenciado una victoria del equipo local en lo que va de temporada. Por eso, y porque Antonio Pérez siempre tiene a mano una buena defensa, los jugadores del Leyma esperaron al rival con las lanzas en alto dispuestos a anular cualquier arma ofensiva del Tarragona y lo lograron durante un segundo cuarto pletórico que dio paso a una segunda parte casi sin historia (81-66).
Los primeros compases del partido ya permitieron sospechar por dónde iban a ir los tiros. El Leyma, con su defensa bien cimentada tomó la delantera en ataque imponiendo un ritmo muy vivo al partido. El Tarragona, si bien se vio en dificultades para superar la defensa local, no se quedó atrás en el marcador. La igualdad del parcial del primer cuarto (21-20) reflejaba una realidad muy distinta a la percibida en la pista. El Leyma era superior y no tardaría en dejarlo claro.
Nada más arrancar el segundo cuarto el rival desapareció, no se encontraba en la pista y, salvo algún triple aislado, no enseñó los dientes ni dio muestras de tenerlos. Sin quitar mérito al equipo coruñés, que se comportó como un grupo dispuesto a superar la dificultad de tener a Nunes y Nate reservados.
En el recital del segundo cuarto -con un parcial de 26-8- destacó Darío Suárez, cada vez con más tablas de líder; Lino López ofreció un repertorio de tiros de lo más variopinto (19 puntos); Aramburu dejó claro su potencial pasador y reboteador; Esmorís le acompañó con una buena labor defensiva, aunque con un porcentaje de tiro más pobre del habitual; David García (16 puntos, 6 asistencias) tuvo una actuación relevante, pero sin el esplendor habitual de cuando actúa de revulsivo desde el banquillo; y la gran revelación de la noche: Adrián Rodríguez. Antonio confió en él con una ventaja de sólo 5 puntos (26-21) y no le defraudó. Se ganó al público de su casa con una buena labor bajo los aros.
Tras el descanso, Nate y Nunes también ayudaron con su granito de arena en un victoria ya consolidada, que cogió fuerza con cuatro triples locales en el tercer cuarto, fue lo más destacado del periodo, pues los últimos diez minutos sobraron.