Hace apenas tres años,
Ylenia Manzanares jugaba en ligas inferiores. Llego al
Arxil de Pontevedra, donde prácticamente se costeaba jugar y estudiar. La joven de Logroño fue una de las revelaciones de aquel equipo, donde la croata
Jelena Zrnic era la gran referencia. Ylenia se hizo su sitio. Jugaba de cuatro, a pesar de su estatura. Así lo creían en la ciudad del Lérez. Pero, Ylenia, disconforme se veía capacitada para más. Llegó la oferta de Orense y no lo dudó.
"Me voy". Y cambió
Pontevedra por
Orense. Sigue en esa ciudad, intentando levantar al Pabellón de la última plaza del grupo A de liga femenina 2. Ylenia, en estos momentos, juega en todas las posiciones. Hace de ala-pivot, de alero, de escolta, de base... tan sólo le falta ocupar el puesto de "center", pero claro, eso es cuestión de centímetros.
En el último partido que enfrentó a
Orense frente al
Arxil, la "todoterreno" de Logroño, volvió locas a cuantas defensas se le pusieron por delante. Si eran más altas que ella, uno contra uno frontal; si le ponían una defensora más debil, inicio de corte UCLA y al poste bajo. A seguir generando ventajas. Anotó 20 puntos, sumó 5 rebotes y recibió 7 faltas. Pero además, el juego del
Pabellón se concentra en torno a la valiente jugadora. En apenas dos años, de tener que ganarse las convocatorias para el primer equipo en Pontevedra, ha pasado a ser la referencia de su equipo en Liga Femenina 2 en Orense. Su mejoría se ha basado en un aspecto fundamental: el trabajo. Y la virtud de su entrenador, Jorge, en darle importancia, ayudarla en su crecimiento como jugadora y concederle un gran apoyo moral. Ylenia tiene otro elemento que la va a ayudar al máximo en su carrera como deportista. Sus estudios de INEF la permiten estar al máximo de su potencial físico (otra de sus grandes virtudes, con una velocidad punta increíble) y ayudar a sus entrenadores para que el equipo llegue a todo el potencial posible.
El partido frente al
Arxil demostró la situación real del
Pabellón Ourense. Un equipo echo para pelear por la permanencia, que realizó un gran trabajo y un formidable despliegue táctico ante un rival infinitamente superior en recursos técnicos y económicos, pero que cayó cuando estaba a punto de llegar a la orilla. Orense tuvo en sus manos no acudir a la prórroga pero la pérdida de un balón tras un rebote defensivo con 12 segundos por jugar y la mala decisión desde un saque de banda con 3 segundos para el final, permitió al
Arxil llevarse una contienda igualada, y que ganó por concretar mejor sus armas en el tiempo suplementario.
Orense tendrá mucho que trabajar para evitar una de las tres plazas últimas del grupo.
Arxil seguro que no tendrá los apuros del año anterior y estará más tranquilo a medida que pase la competición.